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Ramón y Cajal decía que el saber sí ocupa lugar. También requiere mucho tiempo. Para adquirir la condición de experto en una disciplina son precisas unas diez mil horas de estudio intenso, alrededor de diez años de dedicación plena, poco más o menos. ¿Cuántos años son necesarios para alcanzar el grado de Doctor, desde que se inicia la carrera? Aproximadamente entre siete y diez.

Mantenerse actualizado en un campo investigador concreto requiere igualmente concentrar muchos esfuerzos de atención. No son suficientes quince o veinte horas de trabajo semanales para alcanzar resultados destacables en el avance del conocimiento. Muchos universitarios invertimos buena parte del tiempo de ocio en trabajar, produciendo contribuciones sábados y domingos.

Quienes piensan que gozamos de tres meses de vacaciones ignoran las consecuencias reales de un régimen horario “flexible”, marcado por la autonomía en la propia organización de los ritmos dedicados a cada tarea. Las obligaciones docentes se extienden desde principios de septiembre hasta finales de julio, ampliadas tras el proceso de Bolonia. Crecen los quehaceres.

Estas circunstancias tan peculiares de empleo del reloj aconsejarían prudencia desde las instituciones que nos reclaman rellenar papeles y aportar documentos. Deberían calibrar las consecuencias de cada solicitud, evitando la situación que sufrimos claramente en los últimos años: La burocracia universitaria nos está robando tiempo que es oro. Poco se ha hecho para remediarlo.

Es necesario simplificar, organizar los servicios y las tecnologías de la información de manera que todo funcione mejor y se piense en las personas. Contamos con expertos en la Universidad de Salamanca cuyos conocimientos no se están aprovechando para lograr mejor rendimiento de herramientas por las que tanto dinero pagamos. Estoy seguro de que es posible si de verdad se quiere hacer.

El programa Universitas XXI es un ejemplo de herramienta francamente mejorable, que debiera ofrecer más prestaciones diseñadas en clave de ahorro de exigencias al personal docente e investigador. ¿No podría importar los datos desde otras fuentes de información, como la base Dialnet, o los listados de proyectos concedidos, o redes como academia.edu o researchgate?

La no exigencia de documentos que obren en poder de la Universidad, o de otras administraciones, es un derecho reconocido por la Ley que ya están cumpliendo otras instituciones. Aquí sólo hace falta voluntad de lograrlo, con un rectorado distinto, que piense en las personas, que respete sus horarios y las ayude rellenando previamente los papeles, haciendo este trabajo.

 

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